No hemos tenido libertad para decidir sobre nuestro servilismo a la actual capital. Se nos ha impuesto por supuestas razones históricas. Jerez no carece de dichas razones para afirmar lo contrario.

Primeramente, hay que decir que actualmente es imprescindible el uso de la razón, el conocimiento y la información para comprender el término "libertad" en su totalidad. La libertad sin conocimiento es una libertad falsa. A medida que uno conoce más sobre su alrededor, más sobre su historia, va dando sentido a su entorno y comprende las raíces propias, así como también entiende el por qué del presente que no es más que una prolongación del pasado. Es por ello que aboguemos e insistamos desde B. U. X. que es deber de todos los jerezanos conocer su historia y su presente porque sólo así entenderemos nuestra realidad y, quizá lo más importante, nuestro futuro.

Un jerezano informado y conocedor de su realidad tiene libertad para decidir sobre su realidad y su futuro.

Es en este momento cuando su futuro comienza a tener sentido, porque él libremente lo ha elegido.

Pero cuando el servilismo se nos ha sido impuesto por herencia discrecional y ha sido fundamentado como tradición histórica, nuestra razón se enquista y nuestra capacidad de elegir se anula.

Por lo tanto, debe ser nuestro afán el poder transmitir a todos los jerezanos el conocimiento necesario para que podamos llegar a entender que Jerez de la Frontera no es Cádiz y que nuestros antepasados tampoco se consideraban gaditanos. Que ese "apellido" servil sólo ha sido mantenido en la actualidad por supuestas razones históricas que no son más que las que tiene nuestra ciudad y con el único motivo de poder seguir manteniendo unas instituciones artificiales, políticos representativos exclusivamente de Cádiz y un servilismo, seguidismo y sometimiento ciudad a ciudad.

... "Las decisiones o intereses concernientes a nuestra tierra sólo serán tomados en Jerez, con su historia y con sus propias señas de identidad que la hacen ser diferente y no verse vinculada ni representada por la actual capital, Cádiz..."

El sentimiento falsamente proclamado al que aludíamos antes de dependencia (histórica e ideológica a la capital gaditana) se desvanece cuando nos encontramos con nuestra historia y nuestras raíces. Es esa historia la que se nos ha silenciado tras largos años. Esto, unido a la política conformista de los políticos locales, ha hecho que se cree una atmósfera de confusión y dependencia a las instituciones gaditanas. El sometimiento que sufrimos ante las decisiones provenientes de una ciudad que se encuentra en declive actualmente impide que encontremos nuestra propia libertad, necesaria para pensar y decidir qué queremos hacer de nuestro futuro. Queremos poder decidir nuestro futuro simplemente. Sin interponer intereses de terceros ni instituciones no representativas.

Por tanto, libertad sin conocimiento es menos libertad y, por ello, menor capacidad de decisión y de probabilidades de éxito en nuestras decisiones. No condenemos nuestro futuro.

Jerez de la frontera ha padecido un oscurantismo interesado durante largos años que ha impedido no sólo que ocupemos el lugar que merecemos en Andalucía y España sino además perjudica nuestro desarrollo, omite nuestros logros y confunde nuestra identidad.

El problema que tiene Jerez de la Frontera es heredado. Una decisión discrecional nos condenó a un cierto ostracismo a nivel nacional que no debió producirse. Desde entonces acuñamos ese sobrenombre de "Jerez de la Frontera, Cádiz". Y con ello, queramos o no queramos hemos perdido parte de nuestra identidad como jerezanos y como ciudad. Y es que actualmente, aunque nos pese, se nos conoce a nivel nacional como jerezanos y a su vez como gaditanos.

Hemos perdido identidad a lo largo de éstos 150 años y es nuestra labor el recuperarla.

Claro que este apellido artificial "gaditano" ha sido luego fomentado por las tan nombradas instituciones externas, o bien ha servido como medio para supeditar las inversiones a nuestra localidad. Pero aún así, ha sido tan elevado la estima que los jerezanos hemos sentido hacia nuestra ciudad que aún hoy nuestra intensa relación con nuestro Jerez hace que muchos tengamos muy presente tales ideas y sepamos distinguir uno u otro concepto. Pero ello no ha impedido que existan numerosos ejemplos en los que encontremos esa supeditación naturalizada en nuestra ciudad. Son objetivos del B. U. X. denunciarlos y reclamar lo que corresponde a nuestro Jerez y evitar la socialización de nuestros conciudadanos en base a una idea artificial de ser un jerezano gaditano.

Por otra parte, ha sido la fijación de algunas instituciones "provinciales" el intentar ocultar la relevancia de nuestra ciudad en todos los ámbitos sociales y culturales para acallar las posibles críticas que pudieran recaer sobre la propia justificación de la existencia de tales instituciones y de tales lazos históricos provinciales. Estás instituciones han hecho mucho daño a nuestra ciudad y, aunque su desprestigio es evidente, es objetivo del B. U. X. proclamar su injustificada existencia, la carencia de legitimidad y su falto sentido de la ecuanimidad.

Si bien es verdad que la historia y el presente nos demuestra que hemos tenido y seguimos teniendo lazos comunes entre muchas de las ciudades que componemos esta región de Andalucía, no menos verdad es que en la historia no ha existido ninguna relación de supeditación, de privilegio y mucho menos de identificación como la que se nos pretende imponer en la actualidad y que llevamos padeciendo más de un siglo. Queremos dejar claro que con esta supuesta vinculación entre Jerez-Cádiz se trata, por una parte, de justificar la existencia de unas instituciones caducas impropias de nuestro pueblo y, por otra, la supeditación de nuestros intereses a aquellos a los que tales entes representan. Unos intereses "provinciales" que, volvemos a repetir, en la mayoría de los casos no han representado más que los intereses de la ciudad de Cádiz.

Así, con tal identificación entre Jerez-Cádiz pretenden no sólo justificar sus discrecionales y discriminatorias decisiones en favor de un supuesto interés coprovinciano, sino oscurecer nuestro desarrollo e importancia en Andalucía y España argumentando un discutible fundamento histórico que hoy día se desmorona. La meta de B. U. X. no es otra que la de mostrar la relevancia de Jerez de la Frontera a lo largo de su extraordinaria historia y denunciar nuestra manipulación en servicio de algo que no es nuestro. Delimitar, si ello fuese necesario, qué fuimos, qué somos y qué queremos ser desde la más absoluta libertad de decisión.

Que nadie se confunda. Esto no es un alegato en contra de la Ciudad de Cádiz. Nuestra existencia viene a satisfacer las aspiraciones de muchos jerezanos que ven conculcados sus derechos y no encuentran representación ideológica en la actualidad.

En resumen, queremos que se entienda que la Ciudad de Cádiz tiene nuestra estima y consideración. Pero ello no supone que debamos asimilar o "naturalizarnos" a sus pretensiones. Todo ello, ha terminado. La libertad es un bien demasiado precioso para poder prescindir de él por más tiempo. Nuestra capacidad de elección debe de volver a nosotros para poder dilucidar nuestro futuro. Debemos gestionar nuestros intereses y por tanto nuestro futuro evitando continuar supeditado a unos particulares que no son los nuestros ( los intereses de la ciudad de Cádiz son sus intereses y los de la ciudad de Jerez de la Frontera son nuestros intereses y por tanto tenemos el derecho a reclamar nuestra propia gestión) Sólo la desidia, el fomento por instituciones ajenas y una supuesta identidad e importancia histórica gaditana, ha permitido que esta situación se prolongue en el tiempo.

B. U. X. ha nacido para reclamar el fin de tal situación.